Fue solo un pequeño que llegaba recién al mundo humano
repleto de peligros, guerras, ansiedad, y soledad que iba segado por dolor que
entrañaba en lo más profundo de su ser, este pequeño fue nombrado Rauru, en una
cuna el inerme; De repente un golpe lo hizo caer de ella, al suelo frió y duro,
sollozando; En ese pequeño instante quedo dormido, un sueño interrumpió a ese
momento tan maligno, creo un recuerdo en
donde pudo ver una pequeña choza en la punta de una montaña, un hermoso cielo
pintado del atardecer con nubes rociadas por doquier, un gran Sauce que les
hacía sombra, una corriente de viento fresco como de verano; le hacía sentir
que estaba en su hogar, pudo ver a un pequeño animalito que se acostó en sus
piernas pidiendo ser apapachado – un extraño grito su nombre – el volteo para ver quién era y una gran
sonrisa pudo apreciar de una mujer y un hombre muy felices de verlo y eso le
provoco mucha felicidad a Rauru pensó –
acaso serían mis padres ¿los conozco? – no lo sabía bien pero lo que si sabía
es que lo hacían sentir extasiado y muy alegre; mientras la mujer lo tomaba por
la cintura abrazándolo con mucha ternura, en cuanto el hombre tomo al animalito
y pareció llamarlo Zuz – todos fueron,
por un senderó hacia la choza – y una vez ahí se sentaron en un sillón muy
suave y esponjoso – De repente – alguien grito su nombre y despertó muy
exaltado y comenzó de nuevo a sollozar,
un par de brazos lo tomaron con calidez pero ese alguien corrió con rapidez,
con Rauru en brazos – retumban las balas
matando vidas inocentes – después de la larga carrera cual amenazaba sus vidas,
por fin la persona que lo sostenía, se detuvo.
-¡Cuídenlo! – dijo el extraño.
-Claro, no se preocupe; lo cuidare como si fuera mi hijo –
alguien respondió.
Varios gritos de inocentes resonaban e interrumpían lo que
Rauru podía escuchar, un bestial sonido le hizo sollozar al extraño, Rauru no
podía entender que sucedía – ¿porque? todo era tan lúgubre y triste
– escucho
de nuevo una voz; dulce, triste y femenina.
-Serás un hombre fuerte y no te olvidaras de que tu madre y tu padre ¡Te aman! – dijo el extraño con lágrimas en el rostro y una expresión que
desbordaba tristeza; le beso la frente con mucha ternura.
Paso de los brazos cálidos del extraño a los brazos de un
hombre alto, velludo y más que fornido, gordo.
-¡Corre! – exclamo el hombre al extraño.
El extraño se desvaneció en instantes, en el humo que
desprendían los disparos que había por doquier, entonces el hombre hizo lo
mismo corrió en dirección contraria que el extraño, y Rauru se sintió como si
todo en ese momento fuera lo más impune y desagradable que pudo haber visto;
porque todo tenía que dar un giro tan brusco y convertirse en algo así, algo
maligno.
El hombre, igual desconocido; corrió y corrió sin detenerse,
con mucha agilidad brincando sobre rocas y sin detener el paso, esquivando
ramas enormes de árboles y utilizándolas para impulsarse, parecía volar sin siquiera lastimar al bebé en
sus brazos, de repente el hombre se detuvo de manera muy brusca, se hecho de
espaldas a la tierra escondiéndose detrás de un arbusto, seguido de ocultarse se escucharon varias voces femeninas, masculinas y parecían
acercarse, también el sonido tan espeluznante de las balas que chocaban en los
árboles y a la vez se oían gritos con cada disparo esto casi hace llorar al
pequeño bebé, pero el hombre le tapó la boca y no le permitió emitir ningún
sonido – pues si lo hacía seguro que les dispararían despiadadamente – sin
importar que hubiera un bebé en el lugar, un momento lleno de terror, suspenso
y desesperación tanto que hasta parecía que las personas que iban disparando,
caminaban lento por la zona en donde ellos se encontraban ocultos; unos
instantes de estos sentimientos parecieron horas, hasta que por fin los hombres
con las armas se largaron del lugar sin detectar a Rauru y al hombre que lo
llevaba en brazos – pareció haber un terrible momento de silencio absoluto que
aumento los nervios de ambos – el hombre se quitó el chaleco que llevaba puesto
y envolvió a Rauru con él y le hecho unas cuantas hojas cecas encima; dejándolo
en el suelo, el hombre se levantó con sigilo y observo hacia todas direcciones
para verificar que el perímetro fuera seguro para avanzar; una pequeña
corriente de aire levanto las hojas secas y tapo la visión de Rauru y esto lo
hizo sentir menos tranquilo no poder ver nada más de lo que sucedía, solo
oscuridad; de repente un crujido seco sonó por un costado – irrumpiendo el
largo silencio – sonaron varios disparos todos muy seguidos uno del otro,
quizá cinco o seis disparos, alguien tomo a Rauru con mucha fuerza y esto lo
hizo gritar muy fuerte pero su grito hizo un eco muy largo como si el siguiera
gritando aunque en realidad no fuera así; por fin pudo ver lo que sucedía, el
hombre que le había dado su chaleco para taparlo era quien lo había tomado tan
bruscamente, observo también muy de repente como esas pequeñas balas que
terminaban en un filo totalmente puntiagudo, una de ellas se hallaba muy cerca
de su rostro pero no se movía y vio las demás balas, también a quien había
disparado el arma pero el también parecía no moverse todo le pareció totalmente
extraño, no tenía idea de que sucedía exactamente que era todo eso; acaso otro
sueño; Toda su reflexión fue absorbida, pues el hombre que lo cargaba en sus
brazo comenzó a correr bruscamente soltando detrás de ellos varias piedras
circulares con púas que salían de ellas, algo que le pareció extravagante aún
más porque era todo muy lento y unos instantes después pudo observar todo
comenzó a moverse como naturalmente lo
hacían; las balas del hombre que disparo rebotaron en todos lados, el hombre
tenía un rostro sorprendido de haber fallado los 5 tiros y de repente las
piedras con púas estallaron muy cerca de él brotando de ellas haz de luz de un
color azul como el cielo, eso cegó a Rauru por unos instantes, al apagarse los
haz de luz pudo ver al hombre totalmente paralizado y con las púas enterradas
por todo su cuerpo del cual brotaban chorros de sangre; esto lo hizo llorar con
más intensidad y quedar atónito ante tal evento tan brutal, se alejaban cada
vez más, como anteriormente el hombre que lo cargaba brincaba y se movía con
una agilidad impresionante tanto como para que Rauru olvidara lo que vio hace
unos instantes ante el paisaje que veía, cual iba perdiendo ese ambiente oscuro
y triste revelando luz y felicidad.
¡Estas mejor no!, Ahora solo disfruta del viaje – dijo el
hombre con una sonrisa burlona en el rostro.
Ni siquiera se dio cuenta en que momento dejo de llorar y le
broto una sonrisa a él en su rostro, pero no le importó solo quería dormir
después de ese gran alboroto.
Unas horas luego de viajar y de unos pequeños mareos después
de tanto agitarse llegaron a “Plorus”; uno de los más grandes Reinos del mundo
pero también uno de los más salvajes y deplorables, pues las leyes impuestas
ahí declaran que toda la gente debía permanecer en un perfil bajo si eran de raza
media y baja, donde las razas altas podrían matar o castigar a su antojo por
ende uno de los más desquiciados y poderosos Reinos.
Siguieron caminando hasta llegar a la entrada de este lugar
que es una de las más protegidas pues siempre se han encontrado infiltrados que
quieren arruinar a su gobierno desde adentro, pero quien sospecharía de un
hombre y un bebé; llegaron ambos a la entrada en el caminó Rauru había dormido eso
en el momento lo hizo sentir muy atento; miro a su alrededor, un lugar muy
lúgubre, desértico, con varios relieves en punta que bordeaban el camino y un
calor brutal que hacia doler la piel con unos minutos en él, eh allí a unos
pasos de ese par de enormes puertas de
metal oscuro que causaban un miedo que dominaba los sentidos, se detuvieron.
-Quien osa entrar al Reino Plorus – dijo una voz grave y
seca.
De repente una gran bola de humo negro apareció frente de
ellos emitiendo hedor a muerte totalmente fuerte y perceptible, del cual una
figura comenzó a formarse como la de un ser humano, poco a poco tomaba la forma
total de un hombre que era gigante como el secuoya, con un aspecto muy rudo y
sucio, sostenía en su mano derecha una vara de madera que tenía tallada formas
de animales y de ella brota ese humo negro pestilente.
-Solo estoy aquí para hacer presencia de mi hijo en el Locum
Vitae – dijo el hombre que cargaba a Rauru en brazos, respondiendo.
-¡Se les permitirá el paso!, tienen 48 horas para irse de
este Reino o enfrentaran las graves consecuencias – dijo el hombre con una
sonrisa que estaba llena de demencia y con una voz que realmente te hacía pensar más de
una vez si piensas pasar el tiempo
correspondiente a tu estancia.
-No es necesario que lo advierta, cumpliremos nuestra
estancia en tan solo 24 horas – dijo como respuesta.
-¡Bien adelante! – Finalizó.
El gigante se transformó en humo como si se hubiese
derretido todo fluía en hondas hacia el suelo y se quedó así como si fuera un
tapete ondulante; entonces el hombre junto con el bebé dio un paso hacia
delante, pisando ese hipérbole de humo
negro en el suelo; este se levantó bruscamente
cerrándose con la forma de un capullo negro y asombroso, al cerrarse
totalmente hizo una explosión de humo negro que se esparció en el aire.
El hombre y el bebé fueron transportados después de esa
explosión a un lugar lleno de árboles con un cielo azul hermoso, el sol estaba
por ocultarse la noche comenzaba a asomarse, no parecía que algo anduviera mal
ahí.
-¡Bien!, ya estamos a unos pasos del Locum Vitae, espero que
lo que te venga a tocar ahí no sea algo que llame demasiado la atención o nos
retendrán aquí, ¿tú que crees? – dijo el hombre mirando a Rauru a los ojos con
una sonrisa algo nerviosa.
Rauru pensó que es todo eso, ¿de que me están hablando acaso
ese lugar? ¿cambiara mi vida o como la veo yo?. Un olor delicioso, dulce y
sabroso tomo los sentidos de Rauru y rugió su estómago no había comido casi por
medio día recordó.
-Tienes hambre, me parece que si creo que tengo tu mamila
por aquí – busco la mamila en su bolsillo – está un poco caliente por el sol,
pero no creo que te desagrade ¿o si?, además tengo unas barras de caramelo
suave y nutritivo eso si te gustara – dijo con una sonrisa y se detuvo para dar
de comer a Rauru. Luego el hombre también comió algo diferente que Rauru no
supo que era, pero igual olía delicioso. Después de comer avanzaron ya de noche
en ese bosque mágico que aun así no perdía su aspecto de hermosura y pasividad,
el hombre caminaba muy lento observando todo alrededor pues era sorprendente;
la tierra de ese lugar parecía tener
pulso ya que cada segundo daba un pequeño brote de luz, los arboles respondían
a ese ritmo soltando de sus troncos pequeñas esferas de luz que alumbraban
todo, varios insectos que también parecían tener contacto con todo pero estos
lo hacían diferente adhiriéndose a las esferas de luz que brotaban de los
árboles y convirtiéndolas en parte de su cuerpo haciendo así que la esfera
tomara otros colores; entonces sin darse cuenta llegaron a un enorme pozo que
soltaba varias ráfagas de viento y que parecían también rociar todo el lugar,
se acercaron y miraron ambos al fondo.
-¡El momento perfecto!, es aquí, ahora solo relájate y pon
tu mente en blanco – dijo el hombre con una voz tierna y de una manera muy
lenta.
Rauru miro al fondo del pozo una luz extremadamente fuerte
salía de el con cuatro tonos dispersos en ella que eran café, azul, rojo y
blanco, todo ese ambiente lo hizo caer en un sueño; de repente el solo pudo
sentir que su alma era comprimida y como lo esperaba empezó el sueño y con el
todo comenzó.
Me gusta lo que estás empezando, un proyecto que tiene un gran propósito, que llama mucho mi atención, realmente me gusta lo que estás creando y me intriga lo que está por surgir.
ResponderBorrarRaúl...mantenme informada :3
-ZXD
quien lea este prologo sabra un poco de los sueños de este nuevo escritor .. ayudemosle dando nuestra opinion , para mi es una historia llena de peligros e incertidumbres ya quiero leer mas de esta gran historia y ver que pasara con rauru .....
ResponderBorrarTienes una idea con bastante jugo para exprimir. Sin embargo, hay que mejorar un poco la narrativa, puntuación y la ortografía.
ResponderBorrarHay muchas situaciones en las cuales se le podría sacar más si se le da el tiempo suficiente. -Como el principio-.
Sólo es cuestión de tiempo para que mejores estos aspectos.
Saludos.
–Bryan Romanóv.